Feminismo para el 99%

Cuidado de lo común y respeto a la libertad personal frente al neoliberalismo y el crecimiento de la ultraderecha

La editorial Herder publica «Manifiesto de un feminismo para el 99%» firmado por  referentes como Angela Davis, Nancy Fraser o Cinzia Arruzza.

El manifiesto, que surgió tras la histórica marcha del 3 de junio de 2015, en la que más de 300.000 personas marcharon contra la violencia machista en Argentina al grito de “Ni una menos”, y que tuvo impacto internacional e inició una movilización global contra los feminicidios, presenta el feminismo como un movimiento amplio y vertebrador de una agenda de defensa de derechos sociales, tal y como ha tomado protagonismo en las marchas del pasado 8 de marzo de 2019.

Tras la convocatoria germen del manifiesto, el paro convocado en aquel momento fue secundado en más de 50 países y fue el principal antecedente de la huelga de mujeres del 8 de marzo de 2018. Se trataba de visibilizar a nivel mundial que si las mujeres paramos, se para el mundo. Al poner en el centro el trabajo reproductivo, iba más allá de un paro laboral.

«Este manifiesto tiene un propósito: llevar a cabo una operación de rescate y corrección de rumbo de las luchas feministas hacia el resto de la población, y proponer con ella una reorganización total de la sociedad. El feminismo no debería detenerse con ver a las mujeres representadas en la cima de la sociedad, sino que debe involucrarse en las perturbaciones políticas, la precariedad económica y el agotamiento socio-reproductivo.» declara, «vivimos hoy una crisis de la sociedad en su conjunto. El capitalismo, más allá de sus problemas económicos, también alberga contradicciones y desequilibrios de tipo ecológico, político, social y reproductivo: viviendas inasequibles, violencia policial, imperialismo, salarios insuficientes… Sin embargo, estos temas son obviados por las políticas del feminismo actual, que difunde una versión elitista y corporativa para proyectar una apariencia emancipadora sobre un programa oligárquico y depredador: un feminismo solo apto para la poderosa minoría acomodada.» añade, poniendo el foco en el crecimiento hacia un feminismo transversal y centrado en la acción para todos.

«Para resolver la crisis actual, que es una crisis social total, hace falta otro feminismo, un feminismo para el 99 por ciento.«

Inspirándose en la nueva ola de huelgas de mujeres, el feminismo para el 99 % emerge de la experiencia práctica y de la reflexión teórica. Puesto que el neoliberalismo remodela la opresión de género ante nuestros propios ojos, este crecimiento del feminismo busca una transformación social profunda y de amplio alcance.

Y propone la unión de todos los movimientos que luchan por el 99 %, ya sea combatiendo por la justicia medioambiental o la educación gratuita de alta calidad, por unos servicios públicos generosos o una política de viviendas sociales, por los derechos laborales, la atención médica universal y gratuita, o por un mundo sin racismo ni guerras.

«Solo aliándonos con esos movimientos podemos ganar el poder y la perspectiva que necesitamos para desmantelar las relaciones sociales y las instituciones que nos oprimen.»

De este modo el manifiesto retoma la lucha de clases y se propone combatir el racismo institucional. Centrándose en las preocupaciones de las mujeres de clase trabajadora de todo tipo: racializadas, migrantes o blancas; cis, trans o de género no conforme; amas de casa o trabajadoras sexuales; pagadas por hora, por semana, por mes o no pagadas; desempleadas o precarias; jóvenes o ancianas.

Asimismo, retrata duramente lo que en estos días toma el nombre de «feminismo liberal» que, según el manifiesto, lejos de ser una alternativa, formaría parte del problema, «orientado a propiciar que un pequeño grupo de mujeres privilegiadas ascienda en la escala empresarial«, «por definición, las principales beneficiarias son aquellas que ya poseen considerables ventajas sociales, culturales y económicas. Todas las demás quedan varadas en el sótano.«, añade.

En este sentido explica «El feminismo liberal proporciona la coartada perfecta al neoliberalismo. Al encubrir políticas regresivas bajo un aura de emancipación«.

El feminismo del 99% se erige de este modo como alternativa anticapitalista al feminismo liberal.